Una agropecuaria comprometida con la comunidad

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Efraín atiende a sus clientes a través de su clínica de plantas, visitas de campo y capacitaciones. Foto: Claudia Sainz.

La mayoría de los agricultores del municipio de San Lucas, región de Chuquisaca, Bolivia, son pequeños propietarios con áreas de hasta 2 ha por familia. El durazno tiene un papel central en la generación de ingresos. Durante el 2015, el gobierno municipal de San Lucas hizo un primer intento de abrir clínicas de plantas para atender la alta demanda de servicios de extensión en la zona. Sin embargo, la iniciativa duró poco. Debido a rotaciones de personal las clínicas fueron cerradas.

En agosto del mismo año, Efraín Paiva, un doctor de plantas capacitado por Plantwise, comenzó a trabajar de manera autónoma y propuso continuar la clínica desde su nuevo negocio familiar localizada en la comunidad de Quirpini Grande. Efraín creó la agropecuaria “Mi Agropecuaria Paiva” la cual opera una clínica de plantas además de otros servicios de asistencia técnica: escuelas de campo, parcelas demostrativas, capacitación en salud de plantas, asesoría en comercialización. Los servicios de la clínica son gratuitos. Efraín genera sus ingresos a través de la venta de servicios de entrenamiento a cooperativas y asociaciones y por la venta de insumos agrícolas.

Efraín recibe consultas de agricultores regularmente en la agropecuaria. Sin embargo, para él no es suficiente.

“Los agricultores de San Lucas tienen limitaciones para trasladarse. En la agropecuaria recibo pocos agricultores. Utilizo la tienda como un almacén de productos y un lugar para demostrar algunas soluciones tecnológicas de bajo costo y adaptadas a las necesidades locales. La mayoría de las consultas se realizan a través de clínicas de plantas móviles [itinerantes], o sea, llevo la clínica a los agricultores, no al revés.”

Efraín entrena a promotores [agricultores líderes] en las comunidades para que aprendan a identificar los problemas más comunes de los cultivos principales de la zona, como el durazno. Con ayuda de los promotores, se define un calendario de servicio de la clínica móvil en los puntos centrales de la comunidad. Los promotores se encargan de hacer las llamadas a los agricultores. Al preparar la agenda Efraín nunca olvida incluir los mercados de los agricultores: “Cada 15 días, abro una clínica de plantas en una de las cuatro ferias de agricultores que se celebran en San Lucas”.

Efraín ha creado su propia base de datos con información sobre sus clientes y los insumos adquiridos, producción, área sembrada, edad de los cultivos y aplicaciones realizadas, etc.. Él usa los datos para planificar la compra de insumos para su tienda. Una vez que las comunidades acuerdan recibir asistencia, él estima la demanda y compra lo necesario para cada agricultor. Al entregar los insumos, a menudo abre la clínica móvil mientras hace demostraciones o ayuda a realizar aplicaciones en el campo.

En invierno, la clínica llama a las comunidades y realiza tratamientos masivos junto con los agricultores para problemas como trips, ácaros y oidio en durazno, además del gusano cogollero en maíz.

“Prefiero calcular la cantidad de insumos que la comunidad necesita, entonces aplicamos juntos en el campo. Los agricultores pagan solo por la cantidad exacta que utilizan. Muchos agricultores tienen pequeñas parcelas y nunca usarían un bote [recipiente] completo de un solo producto que vendiera”, explica Efraín.

Efraín ha prestado algún tipo de asistencia técnica a prácticamente todas las 142 comunidades y tiene registros de la mayoría de los agricultores de las 60 comunidades dedicadas al durazno. ¿Cómo explicar tal devoción a la comunidad y al bienestar local?

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“Me gusta cautivar y ayudar a los agricultores; están en extrema ausencia de apoyo y muchos en condiciones de pobreza,” explica Efraín. Foto: Claudia Sainz.

Efraín ha vivido la mayor parte de su vida en la zona y tiene un gran sentido de pertenencia. Habla quechua, la lengua indígena local. Da prioridad a mantener la cercanía con su público y se siente como parte de las comunidades con las cuales trabaja. A su vez, los agricultores se sienten seguros de ver a alguien capaz de ofrecer servicios de calidad, a costos accesibles y que habla su propio lenguaje.

Efraín es un altruista, ya que cree que debe compartir con los agricultores los conocimientos adquiridos durante los entrenamientos que el gobierno local y organizaciones internacionales como CABI le han proporcionado.

“Utilizo mi agropecuaria como medio para mantener el intercambio de conocimientos y experiencias. Me gusta cautivar y ayudar a los agricultores. Están en extrema ausencia de apoyo y muchos de ellos en condiciones de pobreza. Para mí, es suficiente para tener una vida tranquila”.

Por: Eduardo Neves, Javier Franco, Claudia Sainz
Edición: José Gómez y Solveig Danielsen

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